Cien años con las puertas abiertas
Los orígenes del restaurante se remontan a principios del siglo XX, cuando Jeroni Carrera y Rosa Molas empezaron a despachar bebidas y comestibles en la parte baja de la casa.
Con el tiempo, ampliaron la sala con el objetivo de ofrecer comidas a los primeros turistas que visitaban el pueblo, cautivados por la Majestad.
En los difíciles años 40, una nueva generación se incorporó al negocio. El hijo Joan en la barra y la joven Teresa Vila en los fogones. Siguiendo las pautas de toda la vida, los arroces de montaña y las carnes de caza se convirtieron en los platos estrella de la época.
En el año 65, con la apertura de la primera carretera de acceso al pueblo, llegó el gran cambio: ya no era necesario caminar durante horas para visitar Beget ni el transporte con ayuda de animales para proveer a los vecinos. El pueblo despertaba.
Los años 70 y 80 fueron tiempos de mucho movimiento, donde mucha gente de ciudad descubría el Pirineo más escondido. Un período donde la ilusión para reformar las casas se respiraba en cada familia.
Con la entrada del nuevo siglo, el nuevo acceso por Oix ha permitido abrir el pueblo a otra ladera. Nuevas reformas en el restaurante han ido conformando el estilo que lo caracteriza en la actualidad, un carácter particular fruto de muchos años de existencia.